Descubre uno de los valores etnográficos mas preciados cuando viajes a Fuerteventura: Los molinos

La isla de Fuerteventura presenta una serie de recursos naturales y culturales tan característicos que, todos en su conjunto, representan la identidad de los majoreros. Entre todos esos recursos, los molinos son vestigios del pasado muy valorados y cada uno de ellos nos recuerda la importancia del papel que jugaron en la cultura del cereal y también supuso un avance para el aprovechamiento de los recursos hídricos en una isla caracterizada por su aridez y la escasez de lluvias. La isla fue durante bastante tiempo el granero de Canarias, junto con Lanzarote.

Los molinos se introdujeron en Fuerteventura a partir de finales del siglo XVIII y alcanza un notable desarrollo gracias a (1) la abundancia de cereales (trigo, cebada y centeno) y granos (garbanzos, chicharros, etc…).

Gracias a la labor el Programa de Recuperación de Molinos del Cabildo de Fuerteventura, 23 de ellos se consideran Bien de Interés Cultural.

Existen dos tipos: molinos y molinas.

Estos molinos y molinas de viento sustituyeron a los tradicionales molinos de piedra, molinos de mano y tahonas, aunque cuando las cantidades de cereales y granos son reducidas, estos tres  se siguen utilizando en la mayoría de los hogares rurales.

Los molinos

El molino macho llegó en el siglo XViii y eran muy parecidos a los molinos de Castilla. Su estructura es circular y dispone de cuatro a seis aspas.

En general, la maquinaria de los molinos se estructuraba en un sistema para el aprovechamiento del viento que iba de 4 a 6 aspas de madera recubiertas con lona e incrustadas en una cruceta de hierro fundido. Las aspas, impulsadas por la fuerza del viento, hacían girar una rueda dentada que, a su vez, movía un carrete llamado husillo. Este enlazaba con la piedra molinera móvil a través de un eje metálico incrustado en una pieza rectangular de hierro, llamada lavija, adherida a la cara interna de esta muela.

El proceso de molienda se realizaba vertiendo el grano en la tolva, de donde pasaba a la canaleja, que lo conducía hasta las muelas. La harina o gofio resultante caía por un  cubo al piso central, donde se recogía en sacas y costales

Las molinas

El origen de las molinas surge de mediados del siglo XIX, cuando Isidoro Sánchez, natural de Santa Cruz de La Palma, inventa un artilugio de madera para moler el grano de los cereales. Este nuevo molino de viento e instala en Fuerteventura, al igual que en el resto de las islas canarias.

El grano se conduce a la molina en cestas que se cargan en animales, sobre todo burros con albardas y camellos con serones. Se trata de una edificación de planta rectangular, también las hay cuadradas, a diferencia de los molinos la maquinaria y el almacén del grano se encuentran en la misma dependencia facilitando la labor del molinero.

En la parte superior hay una torreta que penetra por el techo y contiene las aspas, generalmente cuatro, la rueda dentada con el eje, que se apoya en un pivote (puyón) metálico que gira a su vez sobre una plancha de hierro que se encuentra en el suelo; por último está el husillo, que se encarga de transmitir el movimiento a la muela superior de  la piedra molinera. La caperuza que cubre la torreta evita la entrada de agua de lluvia. La maquinaria de moler está compuesta por dos muelas, la tolva y la canaleja. El grano se coloca en la tolva y de ahí pasa a la canaleja, que a su vez lo deposita en el agujero que hay en el centro de la muela superior. Entre ambas muelas o piedras se moltura los cereales. El producto es más fino o grosero según la separación de las piedras, cuando están muy juntas produce  harina o gofio, según el grano esté tostado (gofio) o no. En cambio cuando se separan se obtiene el frangollo.

Una tierra con bajos niveles de pluviometría

La escasez del agua en Fuerteventura provocó la necesidad de crear pozos para la extracción del agua de los acuíferos. Los pozos son excavaciones verticales en el suelo para la obtención del agua. Se profundiza hasta encontrar el nivel del acuífero, a partir de aquí se pueden hacer galerías horizontales en su interior que facilitan el drenaje del agua. En la isla la extracción del agua de los pozos fue primero con tracción animal, con la ayuda de un burro o un camello. Más tarde, específicamente a finales del siglo XIX, es implantó el molino Chicago, que es un

Molino multipala de chapa metálica con un rotor de 4 o 5 metros de diámetro.  Tal y como indica FUERTEVENTURAENIMAGENES.COM, “Los aeromotores que llegaron a la isla eran de iferentes marcas y proceencias, estacando entre las de importación europeas la inglesa Climax o la alemna Adlr, y entre las nosteamericnas: Dandy, Dempster, Aermotor, Samso”.

Posteriormente, se introdujeron bombas de fuel y maquinaria eléctrica, llegando a desempeñar a misma función.

 

Bibliografía

 Morales, A. G. (2010). El patrimonio cultural de Fuerteventura como recurso turístico. Turismo: revista de estudios de turismo de Canarias y Macaronesia, (2), 37-49.

Los aeromotores en Fuerteventura.. (2016). GUÍA DE FUERTEVENTURA. Consultado el 30 noviembre 2016, from http://fuerteventuraenimagenes.com/los-aeromotores-en-fuerteventura/

Molinas y Tahonas (2015). LAILUSIONMUEVEMISPIERNAS.COM. Consultado el 30 de noviembre de 2016 desde http://lailusionmuevemispiernas.com/educ-ando/wp-content/uploads/Fuerteventura/Molinos/Molinos_mini.pdf

Plan de Accion. Cabildo de Fuerteventura. Consultado el 30 de noviembre de 2016 desde http://bit.ly/2gUUfEL

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