Miguel de Unamuno | Enamorado de la isla de Fuerteventura

La isla de Fuerteventura presenta una serie de recursos, tanto naturales como culturales e históricos, que han contribuido de forma importante a la identidad de la isla. Entre todos ellos, se encuentra la importancia de Don Miguel de Unamuno, uno de los intelectuales y escritores más importantes de la literatura española. Miguel de Unamuno cursó Filosofía y Letras en Madrid y obtuvo la cátedra de griego en 1891 en la Universidad de Salamanca. Entre 1921 y 1923 fue vicerrector y decano de la Facultad de Letras y cuando el general Primo de Rivera dio el golpe de estado del 13 de septiembre de 1923, anulando la Constitución y disolviendo las instituciones democráticas, Unamuno reprobó el régimen militar de Primo de Rivera. Es por ello que lo desterraron a la isla de Fuerteventura. A la isla llegó el 10 de marzo de 1924. Su estancia en ella fue sólo de cuatro meses, pero enseguida entabló contacto con los intelectuales de la isla, y en ella escribiría cotidianamente, inspirándose en el paisaje y las costumbres de sus gentes. En sus obras inmortalizó perfectamente el peculiar paisaje y la cultura majorera.

“Para mí Fuerteventura fue todo un oasis, un oasis donde mi espíritu bebió de las aguas purificadoras y salí refrescado y corroborado para continuar mi viaje a través del desierto de la civilización” (Unamuno, M. 2002).

Fuerteventura caló hondo en el alma de Unamuno. Fue en su obra De Fuerteventura a París donde muestra sus sensaciones positivas al descubrir la isla durante su estancia. Los pueblos de Fuerteventura, su arquitectura, su gastronomía, su clima, sus gentes y sus leyendas son también cuna de inspiración para Unamuno. Le sorprenden sus construcciones que le recuerdan a aquellas de las antiguas grandes civilizaciones del Nuevo Mundo, alzando así éstas a un merecido reconocimiento universal: “Fuerteventura me ha acompañado a París; es aquí en París, donde he digerido a Fuerteventura y con ella lo más íntimo, lo más entrañado de España, que la bendita isla fuerteventurosa simboliza y concentra. Aquí, en París, donde no hay montañas, ni páramo, ni mar, aquí he madurado la experiencia religiosa y patriótica de Fuerteventura”.

Sobre parte de la gastronomía existen varias líneas escritas que dicen lo siguiente: “¿Ha hecho el gofio a los majoreros, o han hecho los majoreros al gofio? Las dos cosas. Y a los dos les ha hecho esta fuerteventurosa Fuerteventura. Es esta tierra esquelética, escueta, hija de las entrañas fogosas de la tierra, es esta isla de desnudez la que ha hecho el gofio, como ha hecho la aulaga, y ha hecho el hombre que tuesta el grano y se lo come” (Caras y Caretas, 1924);
Gofio
Fuente: Imagen creada por Soront / Licencia CCO

También habla sobre el paisaje: “Estas soledades desnudas, esqueléticas, de esta descarnada isla de Fuerteventura! ¡Este esqueleto de tierra, entrañas rocosas que surgieron del fondo de la mar, ruinas de volcanes; esta rojiza osamenta atormentada de sed! ¡Y qué hermosura! ¡Sí, hermosura!”.

obre su clima dice: “¿Qué le parece a usted nuestro clima? Clima quiere decir inclinación, y la inclinación es aquí, en esta afortunada isla de Fuerteventura, admirable. ¡Qué escuela de sosiego! ¡Qué sanatorio! ¡Qué fuente de calma!”

Otro tema que resalta son las leyendas: “He estado leyendo sobre el origen de estas islas y me he armado una regular confusión en la cabeza con todas estas andróminas geológicas. Si las islas se han destacado del continente africano; si han surgido, por sucesivos levantamientos volcánicos, del fondo del océano -y esto dicen que parece lo más probable-; si en un tiempo remoto antes de venir el hombre a nacer, sufrir, soñar y morir en la tierra, formaron parte de un continente, hoy sumergido entre el Antiguo y el Nuevo Mundo y hasta si estuvo o no dividida la Tierra en dos continentes-mejor contenidos- sólidos, uno del Norte y otro del Sur. Y a todo esto llega la famosa Atlántida de Platón. Aquella de que el poeta habló en dos de sus diálogos, en el Timeo y en el Critias”.

Y también se quedó enamorado de la gente: “[…] une la vocación natural del hombre que vive lejos de todos los ruidos de las ciudades españoles, en esta isla abandonada, pero en ningún caso inferior a la península, y esa nobleza y orgullo de la gente de Fuerteventura, que les hace incluso superiores a los pobres gentes que siguen viviendo en mi España tan amada, pero decimada en este momento por la gente, que no vale nada.

Miguel de Unamuno en Fuerteventura
Fuente: Imagen creada por Les / Licencia CCO

Estas pruebas indican que Miguel de Unamuno se quedó enamorado de esta isla de Fuerteventura. Y ya, desde aquella época, se puede decir que Fuerteventura no es solo sol y playa. Tiene mucho que ofrecer: gastronomía exquisita, cultura, historia, arquitectura, buen clima, gente my agradable y hospitalaria que no conocerás en ninguna otra parte del mundo.

¿Tú también piensas igual que Unamuno? ¿Qué destacarías de Fuerteventura?

Fuente:

UNAMUNO, Miguel. De Fuerteventura a París. Santa Cruz de Tenerife. Ediciones Idea. 2002. Págs. 100 – 109

Influencia de dos islas Canarias en los escritos de Miguel de Unamuno y José Saramago. (2016) (1st ed.). Recopilado de http://bit.ly/2eQ6v4u

Morales, C. M. T. (2010). Me llevo el recuerdo: Unamuno en Canarias [recurso electrónico]. Moralia. Revista de Estudios Modernistas, (10).

Unamuno, Miguel. Caras y Caretas, Buenos Aires, 24 de mayo de 1924

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